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Blog de la Red Iberoamericana de Historia de la Psiquiatría

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Red Iberoamericana de Historia de la Psiquiatría
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Contemporánea

Historia a Debate: Conversación con Carlos Barros

Autor: 
Antonio Ibarra
Síntesis: 




H-MEXICO, GRUPO SOBRE HISTORIA Y SOCIEDAD MEXICANAS

 

Conversación con Carlos Barros, en el Salón Virtual “Las Glorias de Clío”

Viernes 5 de septiembre de 2003

 

Antonio Ibarra: Buenas tardes, colegas.
Felipe Castro: Les damos a todos la bienvenida a ese nuevo espacio de comunicación
Antonio Ibarra: Dos palabras sobre Carlos Barros e Historia a Debate, una pregunta inicial y seguimos el curso de la discusión.

Felipe Castro: Todos hemos seguido la evolución de Historia a Debate, una red que ha permitido superar el aislamiento que tradicionalmente han mantenido entre sí las comunidades académicas hispanoamericanas.
Antonio Ibarra: Carlos es mas conocido en la red que en su casa de Santiago de Compostela. Promotor hace una década de la primera gran red de historiadores en castellano, Historia a Debate, ha abierto una ancha brecha en la comunicación virtual entre historiadores
Carlos Barros: Pues sí, lo demás es conocido, vivo en una aldea gallega de siete vecinos de origen medieval, pero global....
Antonio Ibarra: Y bueno, Carlos ¿como nace el proyecto de HaD?
Carlos Barros: HaD nace en 1999, en el I Congreso en Santiago de Compostela, ahora estamos organizando el III Congreso (julio 2004, estáis invitados), y en 1999 (II Congreso) aterrizamos en la red, que cambió nuestra vidaaaa..... hasta que el 11 S de 2001 lanzamos también por Internet las 18 proposiciones del Manifiesto, marcando tendencia y más debaaaate....

Antonio Ibarra: Pero el proyecto se proponía saltar de la aldea gallega a la aldea virtual: ¿cómo fue la experiencia de migración gallega virtual? Claro, en términos de despertar una gran comunidad aldeana de historiadores de habla castellana y 8 lenguas más.
Felipe Castro: Una cuestión que se presenta de inmediato es la de las posibilidades que ofrece este tipo de comunicación, sobre todo desde que se estableció el procedimiento de adhesiones al "Manifiesto"
Rigoberto Rodríguez: Carlos, cómo sientes la recepción de HaD en México? Yo aprecié un gran optimismo en la I Jornada en la Biblioteca Nacional de la UNAM, el lunes pasado. Me dio una gran alegría la presencia de jóvenes, que como en todo, son el futuro de toda actividad, sea científica o deportiva.
Carlos Barros: Como sabes la parte principal de nuestra red/tendencia es la generación 30-40 años, es muy importante de cara al futuro, donde estamos algunos del 68 que todavía nos animamos con los compromisos, historiográficos en este caso....
Felipe Castro: ¿Cuál ha sido la respuesta de las distintas comunidades nacionales? Mi propia experiencia en H-México ha sido que aunque el “medio” es el mismo, la respuesta de distintos grupos culturales puede ser muy diversa, pasando del entusiasmo, al escepticismo moderado hasta la indiferencia.
Carlos Barros: Me faltó decir que la recepción en México, en este mi cuarto viaje académico, está resultando fantástica, me confirma que México es el segundo apoyo nacional de nuestra comunidad/red... Viva México, pues
Carlos Barros: Decir además que debemos mucho de la recepción de HaD en México a proyectos y redes hermanos como H-México y otros...
Felipe Castro: Carlos introduce un tema que es muy adecuado: el de las diferencias generacionales frente a la comunicación "virtual".
Antonio Ibarra: Y es que la barrera generacional del uso del Internet nos está dejando como aficionados "maduritos", lo cual supone que las posibilidades de desarrollo dependerán mucho de una generación formada en el uso de fuentes multimedia y online. En ello, también la creatividad de jóvenes historiadores cambiará el semblante de la información disponible ¿no lo creen?
Rigoberto Rodríguez: Tiene razón Antonio en lo que se refiere a la brecha generacional en materia del uso de internet. Tenemos que promover el uso entre los estudiantes, pero más entre nosotros mismos como profesores.
Felipe Castro: Es posible que la transición concluya cuando lleguen al mundo de la academia los jóvenes para los que hoy día la comunicación en línea es una experiencia cotidiana
Rigoberto Rodríguez: Qué bueno que estemos colocados en esa posición y que nos esforcemos por mantenerla, a la vez que enriquecemos los presupuestos del Manifiesto.
Rigoberto Rodríguez: En efecto, creo que de lo que se trata es de sumar fuerzas por la academia, en este caso por la historia, teniendo como preocupación el presente y el futuro de individuos y colectividades, así como del medio ambiente.
Carlos Barros: En efecto, se trata de definir el papel de cada una de las tres generaciones en juego tanto en Internet como en la reconstrucción historiográfica, ligando las partes más dinámicas de los de '20 años, 30-40 y 50-60, siempre sobre la base de una nuevas historiografía desde abajo, sin esperar los "grandes historiadores" y verdades relevadas...
Antonio Ibarra: Pero lo que hemos hecho en una década para HaD y 8 años en H-México ¿debería ser vista como una plataforma para otras iniciativas no?
Rigoberto Rodríguez: Así es, la multiplicación de las iniciativas es la llave del futuro de nuestra disciplina y de la academia.
Carlos Barros: Las redes digitales han de servir para otras actividades académicas, más convencionales, tal vez el nuevo paradigma esté en la mezcla digital/presencial pero sobre la base de lo primero, pues es el medio más horizontal y democrático
Felipe Castro: Pero, en temas más amplios que los que interesan al grupo de quienes desarrollan medios virtuales de comunicación... HaD ha venido a renovar el interés por los temas más amplios, aquellos que se refieren a como y para qué hacemos historia.
Felipe Castro: ...que contrasta notablemente con la tendencia más reciente al eclecticismo.
Carlos Barros: Sí sí, aunque yo diferenciaría eclecticismo de pensamiento complejo, eh, porque la nueva racionalidad nos enseña que dos cosas contrarias pueden ser ambas ciertas. Hay críticas al "eclecticismo" que reflejan cierta nostalgia del pensamiento simplista, base del dogmatismo; no me refiero a Felipe, claro...

Rigoberto Rodríguez: Aquí la frase de que el futuro de la historia está en que atienda la preocupación de las comunidades por el futuro es clave para entender la necesidad de contribuir a la reflexión de temas contemporáneos.

Felipe Castro: En lo personal, me ha llamado mucho la atención la insistencia en que el historiador, que se ocupa del pasado, no debe ser indiferente a los temas contemporáneos.
Carlos Barros: Toda actualización historiográfica que se precie, no solo HaD, tiene que seguir con atención lo contemporáneo, en el sentido de coetáneo, inmediato. Y lo inmediato lleva al futuro, por la aceleración histórica e historiográfica que estamos viviendo
Rigoberto Rodríguez: En materia de racionalidad y cultura popular, como componentes de las cosmovisiones, el científico social, incluido el historiador, debe ser cuidadoso para promover sus ideas en el gran público.
Rigoberto Rodríguez: Por ideas me refiero a los productos de sus investigaciones y sus reflexiones.
Carlos Barros: Cierto, pero me refiero a un plano más filosófico, es decir, superar a Descartes y su mundo de blanco y negro, la ilustración ingenua y demás, volver a leer a los clásicos de la dialéctica y los nuevos de la teoría de la complejidad
Felipe Castro: Por razones que habría que considerar con cuidado, en México la historiografía se ha alejado de los temas contemporáneos, tanto en la docencia como en la investigación. Lo cual es más bien una involución, porque los historiadores del siglo XIX vivían inmersos en la política, y escribían sobre situaciones que para ellos eran inmediatas.
Antonio Ibarra: Resulta paradójico: frontera en los medios y resistencia a los temas contemporáneos
Rigoberto Rodríguez: Felipe, creo que las ideas del manifiesto nos pueden ayudar a repensar nuestra actividad de investigación y ubicarlas en el continuum pasado, presente, futuro. Independientemente del periodo y tema que trabajemos se puede hacer la relación con el presente y con el futuro.
Carlos Barros: Bueno, la ola de academicismo, el hábito conservador de ocultar el propio compromiso nos inunda, forma parte del retorno a Ranke. Es bueno pues recordar otras experiencias del siglo XIX, además de que tenemos que entender la historia que estamos viviendo, y esperar para analizarlos los preceptivos 50 años (un mito positivista más).
Carlos Barros: Me equivoqué (¡esto va tan rápido!) quise decir que no debemos esperar 50 años, debemos hacer ya Historia e Historiografía Inmediatas
Rigoberto Rodríguez: Como lo señalé en las Jornadas, de lo que se trata es de hacer patente esa relación con la contemporaneidad y con el futuro, que de todas maneras es posible hacer. Me parece perfecto que se cuelgue de inmediato el Manifiesto en H-México.

Carlos Barros: Rigoberto, cierto, a ver si los temas de actualidad que vamos a incluir en el III Congreso crean un buen precedente en congreso de historiografia: 11 S, globalizaciones, Proyecto Nuevo Siglo Americano...
Antonio Ibarra: Sin embargo, me parece que la red es apenas una posibilidad de crear un orden de comunicación recién incorporado al "trabajo académico" en estricto sentido, quiero decir, la resistencia al medio se desprende de un conservadurismo a la distribución de las ideas sin mediar la letra impresa: no solo Ranke también Gutemberg pesan en nuestro inconsciente
Rigoberto Rodríguez: Si no atendemos la historia inmediata a través de las producciones historiográficas, estaríamos contribuyendo al desinterés social por nuestra disciplina.
Carlos Barros: De acuerdo, Antonio, debemos ser pedagógicos, con todo, no me resigno a que mi generación esté perdida para Internet, entre otras cosas porque todo lo realmente nuevo está en Internet, o no es nuevo
Antonio Ibarra: Y claro, pero el impacto de una historia visual, de los símbolos y representaciones parecería tener en el Internet el medio idóneo. Sin embargo, creo que estamos rezagados en ello, pese a nuestro optimismo
Carlos Barros: Otra aclaración, me refería a mi generación biológica o política, no a la académica, pues soy como sabéis un historiador de vocación tardía como Rigoberto, lo mejor de los dos mundos, espero
Rigoberto Rodríguez: El referente al presente y al futuro en nuestra actividad de investigación, docencia y difusión no solo mostraría el compromiso académico y social del investigador, sino que haría más atractivos nuestros proyectos para financiadores y el público.
Carlos Barros: Sinceramente no creo que H-México e H-Debate estemos rezagados sino en la primera línea de la nueva historiografía digital
Antonio Ibarra: Y convenga acaso decir que el envejecimiento institucional de los historiadores varía de sistema educativo de país a país. En España ¿no es así Carlos?, la osificación es visible. ¿Cómo ha promovido HaD la apertura de opciones a nuevas generaciones de historiadores?
Carlos Barros: En cuanto a envejecimiento ideas/edad Mexico/España no veo diferencia. La verdad, también es cierto que no todos lo jóvenes son renovadores y todos los viejos conservadores. Ayer tuve una entrevista con González Casanova. con más de 80 años e ideas más frescas que tantos y tantos del 68 y de las generaciones más jóvenes, y además se maneja por Internet...
Rigoberto Rodríguez: Saludo la permanente actualización de don Pablo. Es un estímulo para que mantengamos el optimismo.

Antonio Ibarra: De acuerdo. La tecla online no te hace ni más listo ni abierto a ideas renovadoras. Pero si bien hay una cierta informalidad en las redes de afinidad entre historiadores, quizá en no mucho serán la base para un nuevo entramado institucional: ¿podemos apostarle a eso?
Felipe Castro: Pero, por otro lado, la historia inmediata requiere de técnicas particulares (como la entrevista, la historia oral), y el análisis de otras fuentes (como la iconografía moderna, la que se difunde en los medios electrónicos) que las escuelas de historia, en general, no proporcionan.
Rigoberto Rodríguez: Felipe ha puesto a la mesa de discusión los problemas que tenemos que enfrentar, pero permanece incuestionable la necesidad de atender con el instrumental metodológico y teórico del historiador la historia inmediata, actual, presente.
Felipe Castro: También la historia reciente plantea problemas éticos, como los que implica el acceso reciente a los archivos de las antiguas agencias de inteligencia del gobierno mexicano, ahora disponibles en el Archivo General de la Nación.
Rigoberto Rodríguez: Para los mexicanos, la nueva legislación en materia de acceso a la información abre posibilidades que los historiadores no debiéramos desperdiciar.
Carlos Barros: Sobre la ética creo firmemente que en nuestro trabajo con problemas polémicos o sensibles debemos regirnos por valores universales más que por valores ideológicos al modo de los 70
Felipe Castro: Si, ciertamente. Y para los que nos formamos, por ejemplo, en la época del materialismo histórico (¿alguien recuerda la discusión sobre el modo de producción asiático?) la adecuación no resulta fácil de transitar.
Rigoberto Rodríguez: De acuerdo con una ética basada en valores universales, sin dejar desde luego de mantener la reflexión sobre los cambios de valores, al igual que la permanente renovación de los paradigmas.
Carlos Barros: Toño, está naciendo una nueva academia en Internet, algunos tardarán en enterarse, casi mejor ¿no?
Carlos Barros: Felipe, en el III Congreso vamos a poner a debate otra vez lo de los modos de producción y la búsqueda de categorías para caracterizar sociedades y transiciones
Antonio Ibarra: Y en ello HaD supone un tabique fundamental, sin lisonja, porque han saltado la barrera lingüística, generacional y taxonomia temática tradicional dela historia. Me pregunto si a la vuelta de una década tendremos en Mexico un experimento convergente ... Gracias Carlos
Carlos Barros: Como que nos damos las gracias entre nosotros, somos los mismos, buena parte de H-México está en HaD, y viceversa

Antonio Ibarra: Que los odres sean viejos ayuda, que los vinos se renueven importa ...
Felipe Castro: Gracias, también, a Carlos Barros. Esperamos en otra ocasión que siga discutiendo estos temas con nosotros, quizá desde su tierra natal, aprovechando estas nuevas facilidades de comunicación
Antonio Ibarra: Y con la autoridad virtual que da la comunidad virtual, esperemos que este principio nos deje el aliento para seguirle. Y bien Carlos, gracias por tu entusiasmo, nos leeremos de nuevo ...
Carlos Barros: vale, me despido, pues, enhorabuena a H-México que ha mejorado nuestro sistema de seminarios online de HaD, un abrazo de HaD para todos no seguimos viendo en la red de redes, donde está lo mejor de la profesión, de verdad

Rigoberto Rodríguez: Gracias a Carlos, Felipe y Antonio. Larga y fructífera vida a HaD y H-México. Hasta pronto.
Carlos Barros: es que nos despedimos y nos requetedespedimos, y nos queremos perder, y no nos vamos perder, viva Galicia (la vieja) y viva México (el viejo).

 




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General
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Ciberhistoria

La historia económica en México. Conversación con Carlos Marichal

Autor: 
Antonio Ibarra
Síntesis: 




CONVERSACIÓN CON CARLOS MARICHAL EN EL SALON VIRTUAL "Las Glorias de Clío"

Martes 30 de septiembre de 2003

 

Antonio Ibarra (AI): Hola colegas, estamos en línea con el Dr. Carlos Marichal, presidente de la Asociación Mexicana de Historia Económica y académico de El Colegio de México.

 

Profesor Marichal, a su parecer ¿en qué momento está la historia económica en México, como disciplina de conocimiento?

 

Carlos Marichal (CM): Comparado con otros países, la situación de la historia económica en México es francamente buena, tanto por el número de especialistas como en los temas que trabajan. Esto lo constato por conversaciones con profesores de otros países de América Latina pero también con algunos otros de países del llamado "primer mundo".

 

AI: ¿Tenemos una agenda de investigación propia? Me refiero a si existe una orientación de la investigación que nos distinga hoy en el mundo académico.

 

CM: No existe una sola agenda, ya que cada investigador evidentemente tiene sus prioridades. Pero si hay una serie de campos que han ganado muchos adeptos en los últimos años y se ve en la historiografía de México.

 

AI: Y ¿cuáles serían esos campos? ¿Cómo se podrían caracterizar en relación a nuestras tradiciones historiográficas?

 

CM: En los años de 1970 los campos que atraían más interés se referían a la historia agraria (haciendas y plantaciones), a la historia económica colonial en sentido amplio, y hacia los problemas del atraso, también en sentido muy amplio. Hoy día, en cambio, hay una tendencia a especializarse en el comercio y crédito colonial, en la historia fiscal, en la historia industrial por sectores, en la historia del medio ambiente, en la historia bancaria, etcétera.

 

AI: Y ese giro obedece a un cambio producido al interior de la historiografía mexicanista o por influencia de otras tradiciones?

 

CM: No creo que obedezca tanto a una influencia como al descubrimiento de una gran cantidad de nuevas fuentes. Por ejemplo, cuando se empezaron a encontrar fuentes para la historia fiscal en Sevilla y en México, los investigadores se lanzaron al tema.. Es más bien un problema de la fuente que "pesca" al investigador y lo atrae al tema, antes que a la inversa...

 

AI: ¿Es decir, que se debe en buena medida a una "explosión" en los inventarios de recursos de investigación? Pero ha habido, también, una nueva manera de acercarse a viejos temas ¿no es así? Pienso, por ejemplo, en la historia fiscal: nuevos datos suponen nuevas preguntas y luego enfoques diferentes que conducen a una nueva historiografía...

 

CM: Evidentemente. Hace treinta años se hablaba en términos muy generales sobre el papel del Estado en la economía colonial, enfatizando aspectos institucionales. Hoy en día, a raíz de las fuentes, podemos observar los múltiples niveles en los que se movía el Estado, regiones, ciudades, territorios grandes y chicos...

 

Felipe Castro: Como historiador dedicado a la historia social, la historia económica me ha sido siempre de gran utilidad. Pero, por otro lado, en ocasiones me parece que los estudios tienden a ver la historia económica "desde arriba", tal como la veían los funcionarios de la Real Hacienda o los ministros de Finanzas. Y pienso que también existe una historia económica "desde abajo", que podría ver por ejemplo como se realizaba la recaudación fiscal en concreto, y que significaba el pago del tributo o la alcabala para un contribuyente.

 

CM: Para contestar más concretamente a la pregunta de Felipe, coincido en que se está haciendo una historia fiscal desde abajo, que permite enlazar cada vez más la historia social con la económica.

 

AI: ¿Y eso explica porqué tenemos una nueva mirada sobre la importancia de los aspectos institucionales en el desempeño económico? Quiero decir, la vieja historiografía de las instituciones nos ha heredado un enfoque que está cambiando con nuevas fuentes y problemas ¿no es así?

 

CM: Bueno hay que tener mucho cuidado como definimos instituciones. Recordarás que Douglass North las define como normas y marcos legales más que en relación con el problema de las organizaciones en sí. Yo creo que tenemos que ir definiendo con más claridad que entendemos por historia o marco institucional

 

AI: Y bueno, es un tema abierto... sobre todo en nuestro pasado, obedeciendo a tradiciones mediterráneas e indígenas. Sin embargo ¿el impacto de la nueva historiografía de las instituciones explica algunos cambios en nuestra historia económica académica actual?

 

CM: Yo diría que está teniendo ahora mismo más impacto entre los historiadores económicos en los Estados Unidos y España, pero está desembarcando en México

 

AI: Y si nos ponemos ante el espejo, como historiografía económica, en su opinión ¿con qué escuelas dialoga la historia económica mexicanista?

 

CM: Diría que fundamentalmente con la de los Estados Unidos y con España de manera creciente y con investigadores en Sudamérica, aunque todavía de manera incipiente. Con los Estados Unidos el diálogo se ha ahondado especialmente en cuestiones referentes a historia industrial, historia bancaria, discusiones sobre los orígenes del atraso, etc. En el caso de España quizá sean más importantes las discusiones sobre la economía colonial y la transición a la independencia

 

AI: Y bueno ¿ese diálogo supone un lenguaje común? ¿Algo semejante se está produciendo en la historiografía norteamericana sobre América Latina? ¿Somos interlocutores o simplemente estamos repitiendo esquemas?

 

CM: Creo que en este momento se están logrando avances tan significativas en varios campos de investigación que no estamos repitiendo esquemas sino produciendo nuevas ideas, especialmente en historia económica colonial pero también en la exploración de la historia regional en el siglo XIX.

 

AI: Y en ello supongo interviene también una renovación de enfoques, metodologías y referencias teóricas: Si somos optimistas ¿puede pensarse que nuestra historiografía está generándolas? Claro, de manera pesimista, simplemente diremos que nos estamos poniendo “a la moda". ¿Qué supone usted que está ocurriendo entre los historiadores académicos?

 

CM: Creo que la renovación de enfoques y metodologías se está dando de manera particular por subdisciplinas. Por ejemplo los que trabajan historia fiscal y regional, han creado nuevos puentes que no existían anteriormente en la historiografía

 

AI: ¿Y en ello han intervenido más los historiadores económicos de formación en economía o en historia? Quiero decir, esta renovación también pasa por un mayor peso de la economía moderna en el análisis histórico ¿quienes han influido más en esta renovación temática?

 

CM: Yo diría que cuanto más nos acercamos al presente, más influencia tiene la nueva generación de economistas historiadores. Ello se relaciona con la posibilidad de vincular teorías de economía actuales con los problemas históricos analizados. Si quieres entender el funcionamiento de la banca moderna, por ejemplo, tienes que saber mucho de teoría económica. En cambio si quieres analizar una serie de casas comerciales o de comerciantes banqueros en el siglo XVIII puede ser mas útil un enfoque más tradicional de historiador... AI: Y sí, claro, pero también la cantidad y calidad de la información impone limites a la teoría: Si, por ejemplo, quisiéramos hacer unos estudios sobre las preferencias del consumidor en el siglo XVII tropezaríamos con dificultades insalvables. ¿Cómo ha resuelto la historiografía económica el problema de la abundancia de fuentes, en una época y campo como el fiscal, frente al vacío de fuentes respecto al consumidor?; ¿nos es útil la teoría del consumidor? Por ejemplo, una prosopografía para el análisis de las empresas premodernas...

 

CM: Pueden ser de enorme utilidad las teorías modernas tanto sobre problemas de consumo, como del funcionamiento de mercados financieros como los análisis de la innovación tecnológica, pero diría yo que quienes trabajan la economía de antiguo régimen o del siglo XIX en América Latina tienen que adaptar estas teorías, elaborar sus propios enfoques para hacer más historiables esas teorías. Hay muchas posibilidades de lograr un proceso creativo por parte de los historiadores económicos que eventualmente supongan un diálogo o confrontación con los economistas.

 

AI: Muy bien, entonces tenemos un reto de creatividad, dada la existencia de fuentes y una renovación en el paradigma de la disciplina. Ahora pregunto, ¿en su opinión que trayectoria es previsible en la historiografía económica sobre México?

 

CM: Yo creo que si bien la especialización debe y va a continuar por subdisciplinas, estudios de mercados y empresarios regionales, análisis cada vez más puntillosos de diferentes ramos fiscales, estudios de caso de empresas, etc., lo que se requiere en los coloquios y los seminarios es el debate sobre los presupuestos teóricos o el marco de preguntas que realizan los investigadores. Por ello se deben fomentar debates como el actual...

 

AI: Es manía de los historiadores, sin embargo, trabajar en solitario. ¿Cómo pueden potenciarse estos cambios en la disciplina para una agenda más o menos concertada si se mantiene este habito profesional? Quiero decir, muchas veces los congresos revelan avances, resultados, etc. pero con cierto rezago: ¿que convendría hacer para vincular los esfuerzos y creatividad de la comunidad de historiadores económicos?

 

CM: Efectivamente cuando se organiza y se participa en un Congreso es conveniente ir con una pequeña agenda de hipótesis a discutir para abrir el debate. Es bueno informar a los oyentes de algunos descubrimientos empíricos pero también de las preguntas claves que le llevan a uno a investigar. Esperamos que al organizarse el próximo Congreso de Historia Económica de la Asociación Mexicana de Historia Económica, a celebrarse en octubre del 2004, todos lleguemos con un arsenal de preguntas e hipótesis a discutir, para generar una agenda de debates y futuras investigaciones.

 

AI: Cualquier Congreso Nacional supone un amplio campo de investigaciones y preocupaciones académicas. Este sería el Segundo Congreso: ¿que balance se puede hacer desde aquel primero y las expectativas de hoy?

 

CM: El primer Congreso celebrado en octubre del 2001 incluyó a unas ciento y veinte ponencias y reveló el gran dinamismo y diversidad temática de la disciplina en México. Lo mejor fue que las mesas estaban muy bien organizadas por los coordinadores y esto debe repetirse para fomentar discusiones centradas y estimulantes Pero ahora tenemos un especial interés por atraer a investigadores de las diferentes regiones del país y doctorandos que estén llevando a cabo novedosas investigaciones El propósito general del Congreso es ofrecer un amplio foro donde se pueden conjuntar investigadores de diferentes subdisciplinas que ofrezcan un abanico amplio de los problemas más candentes que se están investigando hoy en día. Esperamos que el tema del Congreso, que se refiere al diálogo entre economía e historia, pueda atraer asimismo a los alumnos de licenciatura y Posgrado a esta disciplina francamente dinámica. Pero no es sólo en el Congreso que se lleva a cabo esta tarea de renovación, como bien sabe Antonio

 

Arturo Cuellar (AC): ¿Y qué nos sugiere a los que nunca hemos participado en un congreso? ¿Cómo podríamos empezar?

 

CM: Para contestar a Arturo, es bastante fácil participar en el Congreso. Se trata de enviarnos una propuesta concreta al sitio de la página de la Asociación Mexicana de Historia Económica (www.amhe.org.mx) o a mi dirección electrónica (cmari@colmex.mx) y lo habrá de considerar un Comité Académico encargado de inscribirlo en una de las mesas que se propondrán entre hoy y enero próximo.

 

AC: Me refiero concretamente a mi caso, pues vivo en los Estados Unidos y me es difícil viajar a México para participar en los diferentes eventos que se organizan allá.

 

CM: Como se va a organizar el Congreso en la Facultad de Economía de la UNAM, utilizando varias salas multimedia, va a posibilitarse la organización de varias mesas interactivas que serán transmitidas directamente en la red, a través de la pagina de la Facultad de Economía (http://herzog.economia.unam.mx ).

 

AC: Muchas gracias Dr. Marichal, tomaré muy en cuenta su atenta invitación. CM: Aunque el Congreso del 2004 es una meta muy importante a la que vamos a echar muchas ganas, debemos tener en cuenta que tratamos de lograr mantener un debate permanente a través de la página y múltiples seminarios de historia económica que se celebran en México en diferentes puntos a lo largo del año. Asimismo en la página de la Asociación tratamos de mantener informados a todos los interesados de las novedades bibliográficas que son muchas y muchos los nuevos temas que están descubriendo los historiadores económicos, día a día.

 

AI: El vinculo permanente es mediante el sitio de la propia Asociación de Historia Económica (www.amhe.org.mx ).

 

AI: Para concluir, agradeciendo al doctor Marichal su tiempo y paciencia, sólo nos resta pedirle nos mantenga la corriente del Congreso y las iniciativas de la Asociación Mexicana de Historia Económica

 

CM: Con gusto.

 

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